domingo, 31 de agosto de 2014

¿Maquillaje o chapa y pintura?

Con el paso de los años he aprendido a conocerme, quererme, respetarme y mirarme como me merezco. Aquellos años de adolescente o de joven de veintipocos en los que no hacía más que buscarme defectos que tapar a base de maquillaje han pasado para dar paso a esa quasi treinteañera (sí, aún me quedan 23 días para la teintena) que cuando se maquilla lo hace para resaltar sus virtudes. Supongo que todo es cuestión del estado en el que se encuentre la autoestima de cada cual y eso suele ir mejorando con los años, aunque muchas veces tengas que poner de tu parte. Nos han metido tanta mierda los medios sobre cómo debe ser una mujer que nos ponen complicado lo de querernos tal y como somos.

Yo soy pro maquillaje, pro resaltar nuestros rasgos más bonitos (con productos de calidad y no testados en animales), y soy anti chapa y pintura, porque eso de desmaquillarse y que no te reconozca ni la madre que te parió me parece un poco extreme. Además del tiempo que hay que invertir en maquearse, porque en hacerse un extreme makeover de esos se tarda por mucha práctica y arte que una tenga. Habrá a quién no le importe levantarse por la mañana antes de que las calles estén puestas para empezar a darse potis, pero yo amo a mi camita linda y soy incapaz de abandonarla cada mañana antes de tiempo sólo para eso. Así que voy a trabajar con una BB cream, un colorete en crema que me doy con las manos,un brillito en los labios, khol y máscara de pestañas si es que no voy "con la cara lavá y recién peiná" como decía Manolo Escobar.


Y aquí unos ejemplos ilustrativos de maquillaje:



Y aquí un par de chapa y pintura:



Éste último me tiene loca, tiene uno que ser muy pro para pintarrajearse la cara como si fueras animador de fiestas infantiles y pintaras a un chiquillo de tigre para despés dufuminar, añadir kilos de polvos y luego ponerse eyeliner y pestañas postizas amén de Dios sabe qué más hay que no se ve.

Yo eso no me lo hago ya no sólo porque a) no sé b) no tengo ganas de malgastar tiempo y dinero en saber cómo se hace sino porque c) no quisiera que un potencial ligue me acusase de fraude. A ver, lo último puede ser un poco polémico, por lo de que la belleza está en el interior y eso pero seamos sinceros, una cosa es maquillarte y ponerte resultona y otra cosa es echarte pintura hasta que dejas de ser tú con lo que el muchacho en cuestión es que directamente se encuentra a otra una vez el maquillaje se ha quedado en la toallita (o en la almohada, hay gente para todo). Yo creo en eso de que la belleza está en el interior, y como le doy más importancia a esa que a la de fuera (pero se la doy a las dos, cada una en su justa medida) pienso: ¿para qué esconderse?

Chicas del mundo, un consejo: miráos al espejo con objetividad, sed sinceras, ¿todo es feo? ¿todo merece ser tapado y/o deformado? Centráos en lo que más os guste de vosotras, algo hay seguro, y resaltadlo, que lo que brille y llame la atención no sea ni más ni menos que vosotras.

Y ahora, a echarse unas risas





¿Qué pensáis de la chapa y pintura?
¿Sois de las que os maquilláis a diario?
¿Pasáis muchas horas delante del espejo?

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lunes, 25 de agosto de 2014

Mis compritas anglobelgas

Este verano parecía estar discurriendo lentamente hasta que llegó agosto y entonces los días se precipitaron de tal forma que a día de hoy estamos casi encajados en septiembre y en el comienzo de un curso nuevo. Pero a pesar de lo rápido que ha pasado me ha dado tiempo a hacer una breve pero intensa escapada fuera de las fronteras de esta querida España nuestra. Más concretamente una semanita a Bruselas con finde en Londres.

El por qué de ir a Bélgica es muy sencillo. para mí es un destino recurrente no sólo por el chocolate, sino porque tengo una tía allí y si voy pues viajo y además la veo con lo cual mato dos pájaros de un tiro (por cierto, ¿alguien sabe cómo expresan esa misma idea los ingleses? ¡Espero vuestras respuestas en los comentarios!), y lo del finde en Londres pues nada, que fui una vez hace muchos años y aún no había vuelto, y como profe de inglés me siento en una especie de obligación (autoimpuesta of course) de ir a las islas británicas de cuando en cuando. Aunque en realidad lo mismo daría que no fuera, porque vivo en una urbanización de la Costa del Sol que tranquilamente podría rebautizarse como Guirilandia.

Durante esa semana anduve mucho, utilicé más medios de transporte públicos que a lo largo de todo un año, comí más chocolate del recomendable y me perdí en más de una ocasión lo que dicho sea de paso es marca de la casa: Me pierdo hasta en el pueblo más canijo, así soy yo. Pero hoy vengo a compartir mis compras, no mis penas! Y ahí van:


Para empezar tenemos potingues, en concreto una BB Cream absolutamente genial y recomendable y dos bálsamos labiales, uno rosita de melocotón y otro algo más oscuro de frambuesa (tiré la caja) de la gama Bio Beauté de Nuxe. Desafortunadamente no se comercializa en España esta línea de productos, aunque sí la línea de Nuxe normal, llena de químicos y cacas varias. ¿Por qué? A saber. Pero si tenéis oportunidad de viajar a Francia o Bélgica no dudéis en probar los productos, de venta en farmacias aunque en el aeropuerto os sale bastante mejor de precio.


Todas estas preciosidades son de Lush. Parece más, pero son apenas 3 cositas: un bálsamo con color que huele como a mantecado (adictivo) que tiene como único inconveniente que tiene bastante colorcillo y por lo tanto pringa mucho el dedo (de aquí que use ese palito que me "regalaron", entre comillas porque con lo que me costó todo lo pagué con creces) , un labial con un color rojo tirando a rosa que dura una barbaridad manteniendo un intenso color y una máscara de pestañas en un formato de lo más peculiar. La máscara la compré por la pijada de bote, no mentiré, y pagué por ella más de lo que debiera pero bueno, queda bien, cuida la pestaña y la gastaré. Sin embargo el frasco en realidad es una incomodidad para transportarlo y traerlo de aquí para allá porque como en un descuido se te caiga la cagaste. Es de cristal e irá directo al cielo. El labial también, y ese espero que dure muuucho intacto porque me encanta.


Aquí un swatch (¿es esa la palabra adecuada en la jerga blogera? Aún soy una newby) de los labiales Nuxe y Lush, por orden: frambuesa y melocotón de Nuxe y bálsamo y labial rojo de Lush.


Por si aún no lo sabéis, me encanta el té, caliente en invierno y frío en verano, y como mi tía lo sabe (es una afición que compartimos) me llevó a su tienda de tés preferida. La tienda en cuestión era pequeñita y como cualquier tienda de té que se precie tenía un aroma embriagador. Yo iba buscando una mezcla de rooibos con violetas que había probado en su casa alguna vez, pero no la encontré. Lo que en cambio me encontró a mí, una feliz coincidencia, fue esta mezcla de té negro con granos de café, cacao y un toque de cítricos que me alegrará más de una mañana. Las bolsitas son un inventazo para el rooibos, tan fino que escapa a cualquier colador.


Aquí mis osos britanicosos, comprados en pleno corazón de Camden Town (barrio londinense lleno de tenderetes). El grande no tiene más función que la de ir colgado y como para llavero me resulta demasiado aparatoso me lo colgaré de mi bolso de teacher. El otro, el pequeñito, tiene doble función, evita que se acumule polvo en la ranura para el auricular y con su ventosa sujeta el móvil para poder ver vídeos y chorradas varias. Son osos Popobe, hay miles de modelos pero yo me he cogido los britanicosos.



Aquí casi casi la joya de la corona, aunque en la foto el pobretico no salga especialmente favorecido. Es un bolso de lona de la marca inglesa Cath Kidston, reversible aunque a mí es el lado de los autobuses el que me enamoró. Este año me acompañará al curro a enseñar inglés aunque sea a bolsazos.


Bolis Bic de los de toda la vida, pero en versión retráctil y de colorines. Quizás los vendan por aquí, pero no los he visto y me los he traído de Bélgica.


Y por último pero no por eso menos importante un organizador semanal de unas de mis tiendas preferidas de toda Inglaterra: Paperchase. Este curso estaré bien organizadita y preparada para lo que está por venir.

¿Qué os parecen las cositas que me he traído en este viaje?
¿Conocíais Bio Beauté by Nuxe?
¿Conocíais Lush?

¡Besitos y hasta pronto!

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jueves, 31 de julio de 2014

Mi "shit happens day"

"Shit happens" es un idiom inglés que significa literalmente "la mierda pasa" (aunque no se traduce al español así porque esa frase hecha no existe en nuestra lengua, por más que quieran colárnosla en pelis y series traductores infrapreparados o quizás infrarremunerados que pasan de todo), pero va más allá de las palabras con las que se forma la expresión, responde a una filosofía vital. Las cosas desagradables pasan, por más que queramos evitarlas, así que lo mejor es encogerse de hombros y seguir viviendo. Es como el españolísimo "¿qué se le va a hacer?" o el "c'est la vie" de nuestros vecinos. También había por ahí un proverbio chino que aludía a la misma filosofía, es un pensamiento bastante universal independientemente de cómo se exprese.

Dudo que esta expresión tenga un día en el calendario para ella solita, pero a lo largo de mi año hay varios "shit happens days", y hoy ha sido uno de ellos.

Hoy me levanté esperando bastante de las horas que tenía por delante, tenía una jornada de senderismo por el río, iba a bañarme en piscinas naturales y por la noche barbacoa en la terraza. Pintaba bien, ¿verdad? Pues sí, pintaba.

Empezamos a andar por el río, el agua fresquita y estupenda, la temperatura ideal. Yo iba admirando el paisaje, maravillada, cuando de pronto... zas! Una cañita brava que había entre dos piedras bien agarradita me hizo un buen corte en la pierna a la altura de la rodilla, en la cara interna del muslo.


Esa Cañita Brava no

Una de esas fue, esa es la foto de la rueda de reconocimiento :)
Si alguien creía que eso de que las cañas cortan es una leyenda urbana, que sepa que no, que es verdad de la buena porque yo lo he sufrido en mis carnes y nunca mejor dicho. Y no porque mi pierna tenga la consistencia de la mantequilla, eso habría cortado la pierna del más pintado. De mi herida, esa que podría haber sido una cuchillada perfectamente por la pinta, empezó a salir sangre, era una escena algo gore. No es que fuera una barbaridad de sangre, pero no dejaba de salir y a mí me daba entre miedillo y cargo de conciencia por haber fastidiado el día de senderismo a mis acompañantes.



Bueno, mis acompañantes eran de confianza, mi señor esposo y cuñado, eso hacía que me sintiera un poquito menos mal, pero aún así lo sentía y sobre todo por el segundo que no había visto aquello nunca. Allí estaba yo, con mi cara descompuesta cuando mi señor esposo (en adelante R) me echó una mirada de "ya te vale que para una caña que había te has tenido que rajar con ella", a lo que yo contesté con una mirada de "encima de que me he cortado no me pongas caritas, que pienso seguir andando en cuanto se me pase, además, cuando te accidentas tú yo no te echo miradas de reprobación". Sí, todo eso se dijo allí en ese momento sólo con los ojos. Son habilidades que se desarrollan, tantos años juntos dan para mucho.

Yo estaba segura de que la sangre se cortaría en algún momento, eventually que dirían los ingleses (porque eventually NO significa eventualmente como nos quieren hacer creer los traductores esos de los que os hablaba antes), y pasó, aquello seguía teniendo un aspecto totalmente grimoso pero al menos ya no sangraba. Y proseguimos.

esperando a que el agua fría hiciera efecto en la "heridilla"
De camino a la cascada donde acababa nuestro viaje de ida empecé a notar una molestia en la barriga y en los riñones, fue muy extraño porque ese es justamente el dolorcillo que me noto cuando me toca pasar por ese mal trago por el que todas pasamos una vez al mes, pero no me tocaba y por lo tanto no lo esperaba, ¿por qué de pronto me dio ese dolor tan mal rollito si era imposible que fuera eso? Pues no era imposible, de hecho lo fue, y no sólo fue el dolor a más sino que tuve que hacer un apaño con unos pañuelos detrás de unos arbustillos. Sólo me había pasado algo así en una ocasión hace bastantes años, con tanta suerte que me pilló en Bodybell donde pude comprar aperos y escaparme al baño del Corte Inglés de oportunidades que había a escasos metros. Tuve mucha suerte aquella vez, tuve tanta que la gasté toda y para hoy no dejé ninguna.

En el camino de vuelta tuve constantemente la sensación de que había algún tipo de duende puñetero del bosque alargando el río cada vez que estábamos cerca del fin.

Andando por piedras escurridizas, a cuatro patas a veces para evitar un traspié y hocicar, sorteando ramas, troncos, gente y cómo no, cañas, yo tenía un movimiento al más puro estilo Chiquito de la Calzada.

Pedruscos con verdina y agua a cascoporro, combinación mortal

Mi consuelo es que mi cómica estampa  haya arrancado una sonrisa a todo el que me viera. Llegamos al principio del camino, pero el coche aún estaba a unos metros... cuesta arriba. Menos mal que mi querido amorcito, mi R lindo, fue a por el coche para recogernos y que yo no reventara. Me quiere viva, ahora lo sé, jajaja.

Ya en casa ducha reconstituyente, Betadine y apósito




y que la barbacoa salga bien porque si no más me vale acostarme y que amanezca otro día, an awesome one this time, please!












¿Cómo ha sido vuestro día de hoy?
¿Habéis tenido alguna vez un "shit happens day"?


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miércoles, 30 de julio de 2014

Menos es más, pero según cómo.

Yo soy la primera firme defensora de esta máxima de que "menos es más", pero también hay que saber que un idioma tiene muchos matices y que existe el sentido figurado. Poner en un comedor donde tienen que comer siete personas una silla y una mesita ridículas no es más. Poner en una terraza una maceta casi imperceptible en un rincón tampoco es más, igual que no lo es aportar simples monosílabos a una conversación. Hay que saber leer entre líneas y usar un poquito el sentido común para saber que menos siempre es más, pero no siempre en sentido literal.

Hoy voy a centrarme en la moda, el mundo "trapos", que tanto me gusta. No soy una incondicional de la moda, sólo de las prendas que encuentro inmensamente chulas y me roban el corazón, por eso no dejo de sorprenderme cuando la gente sigue la moda a ciegas por menos favorecedora y chabacana que sea. Por favor, que alguien invente el criterio en pastillas ya! Para ir guapa, para que se fijen en ti, para llamar la atención y recibir elogios no, no hace falta salir a pasearse casi en bolas por las calles de tu ciudad. Menos ropa no es más glamour, ni ir más sexy ni ir más nada. Bueno, sí, más ordinaria. Bastante.

Lo mismo es que la gente quiere ir así a posta, y yo voy y me creo que van ordinarias sin saberlo. Digo ordinarias, en femenino, porque la palabra "gente" es femenina, ojo, porque lo mismo que hay muchas chicas que enseñan demasiado (todo esto a mi humilde parecer), hay chicos a los que les pasa exactamente lo mismo. Un llamamiento a los muchachos que pasan sus tardes muertas en el gimnasio: no hace falta ponerse camisetas ceñidas con cuellos de pico hasta el ombligo para que se note que no pasáis la tarde en casa leyendo como los pringaos (espero que la ironía haya traspasado la pantalla).


Llevar bragas vaqueras y enseñar medio cachete no es más
Esta chica paseando en braga vaquera atraerá muchas miradas, pero de qué tipo?

Comprar pantalones que te aprietan sólo para demostrar que cabes en una 38 no es más


Que tu camiseta tenga menos mangas que las de tu amigo es enseñar más bíceps, pero tampoco es más
Llevar un logo gigante en la ropa tampoco es más

Levar una camiseta con más pico que tela no es más


Y ahora un caso, a modo de ilustración, en el que menos es más. Con la décima parte de maquillaje y unos aros diez veces más pequeños, esta muchacha estaría monísima!








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martes, 22 de julio de 2014

Reflexiones de Miss Pompis vol.1

En nuestro país, y el los países vecinos, y en casi todos me atrevería a decir, hay una presencia importante de mujeres con un trasero a tener en cuenta. Mujeres de caderas anchas, trasero generoso y muslos a juego con el conjunto. No me refiero ni siquiera a mujeres de tallas especiales, no. Somos muchas las que estamos en la media, como las que se ven a millones por las calles de cualquier sitio.

Vivan las redondeces, hombre!
Obviar que existen mujeres con caderas sería como ir por la vida con los ojos vendados, y aún así parece que hay grandes multinacionales de la industria textil que pasan de nosotras como si no tuviésemos derecho a vestirnos. Así es. Bueno, a vestirnos de cintura para abajo y a ponernos vaqueros más concretamente.

A las mujeres con un trasero generoso los talles bajos no nos suelen hacer un favor, porque si con suerte conseguimos meternos en un pantalón de esos sin que quede nada fuera, no podemos ni pensar en sentarnos, o dejaremos de tener secretos para nadie. Además siempre puede haber algún graciosillo que aproveche la coyuntura para echarnos una monedita en la hucha. Entonces... ¿por qué esa obsesión con poblar las tiendas de talles bajos sin ofrecer alternativas? ¿Por qué cuando hay alternativas no las hay de nuestra talla, con la faltita que nos hacen?

En Zara yo ya ni entro, porque salgo siempre con un sentimiento de entre depresión e ira, tras intentar meterme un pantalón de la 42 que con suerte encuentro en alguna percha y fracasar estrepitosamente en el intento (y me niego a tener que vestirme con ropa de "señora" con lo cual a esa parte ni voy). En Bershka tampoco, porque pasa igual con las tallas y encima la calidad de la ropa deja mucho que desear. En Stradivarius tampoco porque aunque a veces he encontrado alguna falda decente, el ambientador tan fuerte que echan en todas las tiendas me impide cruzar el umbral y durar más de 5 minutos sin tener ganas de echar el desayuno/almuerzo/merienda (elegir opción según la hora a la que me aventure a entrar). He acabado por no entrar a ninguna tienda del grupo Inditex, porque además me da mucho coraje que luego la gente lleve los modelitos de estas tiendas como si de uniformes se tratase. Pero no es sólo Inditex, a los de Mango al parecer tampoco debemos caerles demasiado bien.

Menos mal que hay marcas que sí nos tienen en cuenta, y siempre puede una confiar en encontrar unos vaqueros en el Corte Inglés (no soy gran fan de la cadena pero no tengo muchas más opciones, que yo conozca, para comprarme vaqueros de una cierta calidad y en los que quepa), o Primark (me encantan los pantalones de colores, aunque son finitos y se desgastan un poco pronto con el roce de los muslos, pero por 10€ poco más podemos pedir encima de que podemos elegir entre multitud de colores). Éstas son las que yo uso habitualmente, aunque seguro que hay más. ¡Menos mal que no todo es Inditex!

¿Dónde compráis vosotr@s los pantalones?
¿Soléis tener problemas con las tallas?
¿Cuál es vuestra marca preferida?

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domingo, 20 de julio de 2014

Infusiones en frío, mi nueva obsesión.

Las infusiones me encantan, me hacen estar bien hidratada y son menos aburridas que el agua pelá y mondá. En invierno son muy agradables porque están calentitas y a mí personalmente me encanta agarrar bien la taza y notar cómo mis manos dejan de estar como dos témpanos de hielo para volver a tener temperatura de mamífero de sangre caliente. Pero donde vivo el frío dura poco, con lo que el tiempo de las infusiones invernales dura un suspiro. Y es una pena, oiga, ¡con lo que a mí me gustan!

En más de una ocasión he pensado en hacer una jarra de té frío, pero una jarra es una barbaridad porque me la tendría que beber yo sola y al día yo de dos tazas no suelo pasar. Entonces descubrí los paquetitos de té Hornimans para hacer en frío. Así, directamente, agua muy fría, bolsita, y al rato tienes una bebida sana y bien fresquita para disfrutar cuando más te apetezca. Compré dos paquetes, uno de cada (en la tienda sólo había dos sabores, pero investigando por el ciberespacio he descubierto que hay un tercero), y me decidí a comprobar cómo estaba aquello, si el resultado sería tan bueno como esperaba que fuese, ¡y la verdad es que no estaba nada mal! Sólo llegué a acabar el paquete del de limón, porque mi querida Phoebe (mi perra) decidió probar el paquete de frambuesa e hibisco pero de otra forma. las infusiones no van con ella, prefirió comérselo que así se aprovecha más la sustancia. De todas formas y a pesar de la trastada tuve tiempo de comprobar que se podía infusionar en agua fría y eso hizo que se abriera ante mí un mundo lleno de posibilidades.

Desde que comprobé que lo de infusionar en frío funcionaba no he parado de probar brebajes. Agua mineral sin y con gas también (con gas le da un toque diferente, más de refresco, y ni que decir tiene que mil veces más sano), con infusiones de frutas solamente o de mezcla de té verde y frutas, con su rodajita de limón o sin ella. Me queda probar qué tal quedarían con gaseosa, ¡quizás sea un invento! Pero por ahora lo voy a dejar aquí que me está dando sed y creo que me voy a preparar una infusión de piña colada bien fresquita.


Y a vosotr@s

¿Os gustan las infusiones?
¿Habéis probado ya alguna infusión en frío?
¿Cuáles son vuestras infusiones favoritas?



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martes, 15 de julio de 2014

Pellizcos de monja

No soy para nada partidaria de la violencia, pero a veces creo que en su justa medida es la solución a futuros males mayores. Algunos niños necesitan al menos un buen pellizco de monja para su correcto desarrollo y futura transformación en ciudadanos de pro. Tras soltar una imprudencia por la boquita que pone a sus padres en vergüenza (si es que la tienen, empecemos por ahí), tras poner su propia integridad física o la de otro en peligro con el consiguiente susto de muerte para sus progenitores o los progenitores de la víctima, tras liarla parda en el súper abriendo paquetes de cosas, metiéndolo todo en el carro porque le apetece o montando un espectáculo porque quiere un huevo Kinder (tres posibilidades de entre una lista quasi infinita, el súper da para mucho). Tras todo eso un pellizquito es mano de santo.




Y es que hoy en día la gente parece tener un miedo atroz a tocar a los niños, en la calle por el qué dirán (supongo) y en casa ni idea de por qué, igual les da pereza o algo. Luego pasa lo que pasa, y es que los niños se suben a la chepa, pasan a ser adolescentes subidos a la chepa y al final vienen los lamentos y el típico "¿qué he hecho yo para merecer ésto?". ¿La respuesta? Mejor pensar en qué no se hizo: no pegar un buen pellizco de monja a tiempo.


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