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miércoles, 19 de noviembre de 2014

Oficialmente dentro del mundo costuril, yeah!

Hace unas semanas decidí que ya había llegado la hora de ponerme con las manos en la aguja, después de meses mirando y remirando con envidia (sana, siempre sana) los blogs de personas dedicadas a la costura amateur que hacen verdaderas maravillas. En concreto y particular el de una chica (creo que irlandesa) que se hace unos vestiditos con los que yo a veces sueño (¡y no es coña!). El blog en cuestión es éste http://dollyclackett.blogspot.com.es/  ya me diréis si no hace cosas chulas.

Y el caso es que yo en casa siempre he visto a mis abuelas, a una cosiendo y haciendo punto y a otra haciendo ganchillo o punto de cruz, y apenas me interesé yo jamás por estos menesteres. La juventud y la tontuna se me juntaron como suele pasar y no vi el valor de todo lo que podían enseñarme. A día de hoy ando ansiosa por aprender, pero es tarde para que mis abuelas me enseñen, porque una está lejos y la veo como una vez al mes (y en ese rato no la voy a poner a trabajar), y la otra por desgracia ya no está. Sin embargo hay algo que sí está, ¡bendito internet!. A través de internet he encontrado profesora de costura, punto, ganchillo y labores varias. Estoy que no quepo en mí. Por cierto, profe sueca, y es que este microuniverso de la Costa del Sol es lo que tiene. Y al que diga que aprender idiomas no vale para nada lo invito a que venga. Si yo no hablase inglés, por ejemplo, no podría estar dando clases con esta señora y me estaría perdiendo el aprender con una modista como la copa de un pino.

Para empezar me he hecho con lo más básico: una máquina de coser.


¿Qué clase de costurera de pacotilla sería si no tuviera mi propia máquina? Pues eso, una costurera de pacotilla, y yo quiero ser una de pro, faltaría más. Por lo tanto, después de recibir consejos de mi profe (como el de no comprar una Singer por ejemplo) me he hecho con mi tesorito:

una Husqvarna Viking E20


Con esta prometo fabricar chuladas a cascoporro

Y un maletín costurero Jata




También me cogí este otro en Showroomprivé, y le daré uso a los dos, cada uno tiene su función y su encanto particular, y para qué mentir, para 17 y poco que ha costado este segundo, me lo quedo aunque sea para guardar botones.


En fin, que sí, que ya está la inversión hecha y me sale la ilusión por los cuatro costados. De esta aprendo yo a coser sí o sí, y por supuesto por aquí os pondré mis creaciones. Faltaría más.

Y a vosotras

¿Sabéis coser?
¿Os gustaría aprender a coser?
¿Os haríais vuestra propia ropa?



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viernes, 19 de septiembre de 2014

No en mis pies, gracias.

En los blogs de moda y webs de la temática he visto en multitud de ocasiones un par de cosas que no podría en mis pies jamás de los jamases (quizás si me pagasen por hacerlo, pero ya tendrían que pagarme bien). ¿De qué se trata?

Pues en primer lugar tenemos estos zapatos ideados por Valentino

http://lookandfashion.hola.com/

Odio los zapatos con la punta de pico, me recuerdan a zapatos de bruja, y encima de feos estos no tienen ni pinta de cómodos. ¿Qué les verá la gente? Además tiene toda la pinta de que ir a pasar de moda en muy breve, con lo que habrá muchos que vean pasar los próximos años en una caja. Quizás toda la eternidad.

Y en segundo lugar tenemos estos botines

http://www.trendencias.com/
Me perdonaréis, pero no le veo el glamour, ni siquiera la practicidad, a los botines recortados. Yo, seré más rara que nadie, cuando me compro unos botines lo hago para la temporada otoño/invierno (botines en primavera/verano?? WTF) y en unos botines lo que busco es que me cubra bien el pie, me lo mantenga calentito y que si llueve no me cale a poder ser. Así que un botín con esas aperturas por las que tiene que colarse el agua que da gusto, el aire bien fresquito, y que encima me parece bastante feo pues va a ser que no. De nuevo ni de gratis. Alguno de los modelos que he visto en realidad no eran taaaaan feos, sólo bastante, con lo cual si me obligasen a llevarlos me lo llegaría a plantear, pero es que el hecho de que los lleven tantas y tantas me haría sentirme una borreguita más y no me da la gana. Sólo paso por ahí cuando hay algo que me encanta y que da la casualidad de que se lleva. Y para ser sincera me siento mucho más cómoda si me lo pongo cuando ya ha sejado de llevarse. Me sigue gustando y lo llevo sólo yo.

Así que nada, aquí tenéis dos cositas que jamás veréis en mis pies, no hagáis apuestas en contra porque ya os digo que tenéis las de perder.

¿Qué os parecen a vosotras estos zapatos y botines?
¿Tenéis algún par de alguno?

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sábado, 13 de septiembre de 2014

De mayor no quiero ser blogger de moda

Pensaba que sí, pero no. Lo de querer ser blogger de moda digo. Pero no. Tengo el armario lleno de ropa, me encantan los zapatos y bolsos, creía que tenía lo que había que tener para ser blogger de moda, pero no.

Ahora supongo que me toca explicar esta decisión a la que he llegado. Por qué, cómo y cuándo.

Pues bien, como ya he dicho soy fan de la ropa, los zapatos, los complementos y de idear combinaciones chulas de volúmenes, texturas y colores que hagan de cada día un día especial. Cuando algo es chulo, o al menos me parece chulo, me encanta, y me encanta usarlo, sacarlo a pasear, lucirlo y en definitiva disfrutarlo. También soy fan de la gente que tiene ese arte especial para hacer combinaciones originales, ser fieles a su estilo y salir a la calle sin importarles lo que se lleva. Y como me encanta ver a esa gente me decidí a buscar blogs de moda.

Me he puesto manos a la obra con la búsqueda en varias ocasiones, y he paseado por multitud de blogs de moda. Después de ver unos 50 me ha venido a la cabeza un título de película: El ataque de los clones. Los blogs de moda tienen detrás bloggers de moda a las que no me gustaría parecerme.

¿Dónde quedó la originalidad? ¿Dónde quedó la personalidad? 

Pero quizás haya estado yo equivocada todo estos años y resulta que no es la moda lo que me gusta. Al fin y al cabo según la RAE, moda es uso, modo o costumbre que está en boga durante algún tiempo, o en determinado país, con especialidad en los trajes, telas y adornos, principalmente los recién introducidos.

Para mí la moda no ha sido nunca ir vestida a la última sin más criterio que el "se lleva" y a riesgo de ir hecha una copia de tantas otras muchas mujeres que salgan a las calles a la misma hora y por las mismas calles que yo. Me gusta la individualidad y aborrezco el borreguismo. Por eso mismo no le veo ningún interés a ver foto tras foto de chicas (por muy divinas que sean) que combinan ropa, bisutería y zapatos de Inditex, Grupo Cortefiel, Mango y tiendas por el estilo, el 90% de la temporada en curso (entre otras cosas porque las calidades de las ropas normalmente no resisten muchas temporadas, eso es así). ¿Que se lleva el flequillo de cortina? Toooma flequillos de cortina, blogger tras blogger tras blogger. ¿Que se llevan los mini shorts enseñando cachete y el forro de los bolsillos? Ídem. ¿Que se llevan las gafas XXL? Bueno, ya lo habéis pillado.

Yo no quiero ser así. Me pongo lo que quiero si me gusta y no me importa de qué temporada sea. Me corto el pelo si veo que me queda bien y no me importa si mi look no es trendy. Rescato ropa de hace mil si es chula y va con mi estilo, da igual si es de los 80, del 95 o de hace dos temporadas. ¿Es chula? Pues ya está. Igual que si me parece un mojón una mamarrachada, una horterada o un despropósito estético no lo voy a comprar por más que lo lleve todo quisque, es más, eso no es sino otro motivo más para no hacerlo.

¿Y las poses? No creo que me sienta cómoda haciéndome fotos por ahí con posturas a lo Lina Morgan (pero sin su carisma). Para eso hay que estar hecho de otra pasta.

Por si no acabáis de ver el nexo Lina Morgan/Blogger de moda aquí os dejo una muestra para la que no me ha hecho falta ni investigar a fondo. No me diréis que nunca habéis visto a una blogger de moda con esa posturita (a las piernas me refiero):


Cambiad el vestido por una falda de las que apenas tapan la braguilla y cambia los zapatos por unos peep toes con taconazo y plataforma. En la mano un clutch, sí, ese bolsito ridículo en el que no cabe nada, gafas XXL y blusa vaporosa. ¿A que ahora sí? Os lo dije.


Otras posturas que no soporto son las de bolsito en el codo y mano para arriba y la de manos a la altura del chichi un poco echada para delante sujetando bolsito de Zara con cara de estar meándote de la risa (de ahí quizás la postura). Aunque bueno, siempre mejor la cara de risa que la de "soy una diva" (nariz hacia arriba) o "sonriendo salen arrugas, por eso me traigo esta cara de rancia". 


En fin, que no descarto animarme algún día a echarme fotos y ponerlas por aquí para enseñaros lo que hay en mi armario y lo que hago con lo que tengo, pero nunca seré blogger de moda.


¿Y vosotras, sois fashion victims?
¿Os apasiona la moda o pasáis un poco de ella?






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viernes, 12 de septiembre de 2014

Descubriendo Finlandia

Nunca he ido a Finlandia, pero no me importaría, sobre todo porque un país capaz de hacer cosas como la que os traigo hoy tiene que ser maravilloso.

Ahora lo que os preguntaréis es cómo he descubierto Finlandia si no he ido. Buena pregunta. A veces los sabores son un camino hacia el conocimiento, y uno bien placentero!

Mi viaje comenzó en el súper, ese maravilloso lugar al que temo ir porque acaba gustándome todo. Bueno, especificar que mi súper no es un súper normal, al vivir en una comunidad plagadita de extranjeros hay supermercados que tienen productos provenientes de toda Europa y hasta de lugares para los que hay que cruzar el charco si algún día se nos ocurre ir. Hoy me he dado un paseíto por el pasillo de tés e infusiones buscando una de Hornimans que no encuentro por ningún sitio (y aún sigo sin encontrar) y he visto esto:




Me ha dado la sensación de que eran especias para echarlas en vino caliente, que los nórdicos son muy de estas cosas, pero como ando algo pegada de finlandés nunca lo sabré. Pero no hay mal que por bien no venga, porque así he podido dejar volar mi imaginación.

Al llegar a casa y abrir el paquetito me ha venido un intensísimo olor a especias entre las que destacaba el gengibre, y se me ha ocurrido que tenía que estar genial en leche calentita en esos horribles días de resfriado. Y ni corta ni perezosa me he calentado un poquito de leche (de arroz, por cuestiones de intolerancias y tal) y me he dispuesto a probar el invento.



Y qué rico! Aunque desde luego es en invierno, o en todo caso cuando llegue el frío, cuando podré disfrutarlo plenamente. 

Si no tenéis acceso a la mezcla, como tenéis los ingredientes en la foto os animo a hacerla. Será una acompañante ideal para estos meses que tienen que llegar.

¿Os gusta el gengibre?
¿Qué os sugiere esta mezcla?
¿Os llama la atención la comida extranjera?




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domingo, 31 de agosto de 2014

¿Maquillaje o chapa y pintura?

Con el paso de los años he aprendido a conocerme, quererme, respetarme y mirarme como me merezco. Aquellos años de adolescente o de joven de veintipocos en los que no hacía más que buscarme defectos que tapar a base de maquillaje han pasado para dar paso a esa quasi treinteañera (sí, aún me quedan 23 días para la teintena) que cuando se maquilla lo hace para resaltar sus virtudes. Supongo que todo es cuestión del estado en el que se encuentre la autoestima de cada cual y eso suele ir mejorando con los años, aunque muchas veces tengas que poner de tu parte. Nos han metido tanta mierda los medios sobre cómo debe ser una mujer que nos ponen complicado lo de querernos tal y como somos.

Yo soy pro maquillaje, pro resaltar nuestros rasgos más bonitos (con productos de calidad y no testados en animales), y soy anti chapa y pintura, porque eso de desmaquillarse y que no te reconozca ni la madre que te parió me parece un poco extreme. Además del tiempo que hay que invertir en maquearse, porque en hacerse un extreme makeover de esos se tarda por mucha práctica y arte que una tenga. Habrá a quién no le importe levantarse por la mañana antes de que las calles estén puestas para empezar a darse potis, pero yo amo a mi camita linda y soy incapaz de abandonarla cada mañana antes de tiempo sólo para eso. Así que voy a trabajar con una BB cream, un colorete en crema que me doy con las manos,un brillito en los labios, khol y máscara de pestañas si es que no voy "con la cara lavá y recién peiná" como decía Manolo Escobar.


Y aquí unos ejemplos ilustrativos de maquillaje:



Y aquí un par de chapa y pintura:



Éste último me tiene loca, tiene uno que ser muy pro para pintarrajearse la cara como si fueras animador de fiestas infantiles y pintaras a un chiquillo de tigre para despés dufuminar, añadir kilos de polvos y luego ponerse eyeliner y pestañas postizas amén de Dios sabe qué más hay que no se ve.

Yo eso no me lo hago ya no sólo porque a) no sé b) no tengo ganas de malgastar tiempo y dinero en saber cómo se hace sino porque c) no quisiera que un potencial ligue me acusase de fraude. A ver, lo último puede ser un poco polémico, por lo de que la belleza está en el interior y eso pero seamos sinceros, una cosa es maquillarte y ponerte resultona y otra cosa es echarte pintura hasta que dejas de ser tú con lo que el muchacho en cuestión es que directamente se encuentra a otra una vez el maquillaje se ha quedado en la toallita (o en la almohada, hay gente para todo). Yo creo en eso de que la belleza está en el interior, y como le doy más importancia a esa que a la de fuera (pero se la doy a las dos, cada una en su justa medida) pienso: ¿para qué esconderse?

Chicas del mundo, un consejo: miráos al espejo con objetividad, sed sinceras, ¿todo es feo? ¿todo merece ser tapado y/o deformado? Centráos en lo que más os guste de vosotras, algo hay seguro, y resaltadlo, que lo que brille y llame la atención no sea ni más ni menos que vosotras.

Y ahora, a echarse unas risas





¿Qué pensáis de la chapa y pintura?
¿Sois de las que os maquilláis a diario?
¿Pasáis muchas horas delante del espejo?

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jueves, 31 de julio de 2014

Mi "shit happens day"

"Shit happens" es un idiom inglés que significa literalmente "la mierda pasa" (aunque no se traduce al español así porque esa frase hecha no existe en nuestra lengua, por más que quieran colárnosla en pelis y series traductores infrapreparados o quizás infrarremunerados que pasan de todo), pero va más allá de las palabras con las que se forma la expresión, responde a una filosofía vital. Las cosas desagradables pasan, por más que queramos evitarlas, así que lo mejor es encogerse de hombros y seguir viviendo. Es como el españolísimo "¿qué se le va a hacer?" o el "c'est la vie" de nuestros vecinos. También había por ahí un proverbio chino que aludía a la misma filosofía, es un pensamiento bastante universal independientemente de cómo se exprese.

Dudo que esta expresión tenga un día en el calendario para ella solita, pero a lo largo de mi año hay varios "shit happens days", y hoy ha sido uno de ellos.

Hoy me levanté esperando bastante de las horas que tenía por delante, tenía una jornada de senderismo por el río, iba a bañarme en piscinas naturales y por la noche barbacoa en la terraza. Pintaba bien, ¿verdad? Pues sí, pintaba.

Empezamos a andar por el río, el agua fresquita y estupenda, la temperatura ideal. Yo iba admirando el paisaje, maravillada, cuando de pronto... zas! Una cañita brava que había entre dos piedras bien agarradita me hizo un buen corte en la pierna a la altura de la rodilla, en la cara interna del muslo.


Esa Cañita Brava no

Una de esas fue, esa es la foto de la rueda de reconocimiento :)
Si alguien creía que eso de que las cañas cortan es una leyenda urbana, que sepa que no, que es verdad de la buena porque yo lo he sufrido en mis carnes y nunca mejor dicho. Y no porque mi pierna tenga la consistencia de la mantequilla, eso habría cortado la pierna del más pintado. De mi herida, esa que podría haber sido una cuchillada perfectamente por la pinta, empezó a salir sangre, era una escena algo gore. No es que fuera una barbaridad de sangre, pero no dejaba de salir y a mí me daba entre miedillo y cargo de conciencia por haber fastidiado el día de senderismo a mis acompañantes.



Bueno, mis acompañantes eran de confianza, mi señor esposo y cuñado, eso hacía que me sintiera un poquito menos mal, pero aún así lo sentía y sobre todo por el segundo que no había visto aquello nunca. Allí estaba yo, con mi cara descompuesta cuando mi señor esposo (en adelante R) me echó una mirada de "ya te vale que para una caña que había te has tenido que rajar con ella", a lo que yo contesté con una mirada de "encima de que me he cortado no me pongas caritas, que pienso seguir andando en cuanto se me pase, además, cuando te accidentas tú yo no te echo miradas de reprobación". Sí, todo eso se dijo allí en ese momento sólo con los ojos. Son habilidades que se desarrollan, tantos años juntos dan para mucho.

Yo estaba segura de que la sangre se cortaría en algún momento, eventually que dirían los ingleses (porque eventually NO significa eventualmente como nos quieren hacer creer los traductores esos de los que os hablaba antes), y pasó, aquello seguía teniendo un aspecto totalmente grimoso pero al menos ya no sangraba. Y proseguimos.

esperando a que el agua fría hiciera efecto en la "heridilla"
De camino a la cascada donde acababa nuestro viaje de ida empecé a notar una molestia en la barriga y en los riñones, fue muy extraño porque ese es justamente el dolorcillo que me noto cuando me toca pasar por ese mal trago por el que todas pasamos una vez al mes, pero no me tocaba y por lo tanto no lo esperaba, ¿por qué de pronto me dio ese dolor tan mal rollito si era imposible que fuera eso? Pues no era imposible, de hecho lo fue, y no sólo fue el dolor a más sino que tuve que hacer un apaño con unos pañuelos detrás de unos arbustillos. Sólo me había pasado algo así en una ocasión hace bastantes años, con tanta suerte que me pilló en Bodybell donde pude comprar aperos y escaparme al baño del Corte Inglés de oportunidades que había a escasos metros. Tuve mucha suerte aquella vez, tuve tanta que la gasté toda y para hoy no dejé ninguna.

En el camino de vuelta tuve constantemente la sensación de que había algún tipo de duende puñetero del bosque alargando el río cada vez que estábamos cerca del fin.

Andando por piedras escurridizas, a cuatro patas a veces para evitar un traspié y hocicar, sorteando ramas, troncos, gente y cómo no, cañas, yo tenía un movimiento al más puro estilo Chiquito de la Calzada.

Pedruscos con verdina y agua a cascoporro, combinación mortal

Mi consuelo es que mi cómica estampa  haya arrancado una sonrisa a todo el que me viera. Llegamos al principio del camino, pero el coche aún estaba a unos metros... cuesta arriba. Menos mal que mi querido amorcito, mi R lindo, fue a por el coche para recogernos y que yo no reventara. Me quiere viva, ahora lo sé, jajaja.

Ya en casa ducha reconstituyente, Betadine y apósito




y que la barbacoa salga bien porque si no más me vale acostarme y que amanezca otro día, an awesome one this time, please!












¿Cómo ha sido vuestro día de hoy?
¿Habéis tenido alguna vez un "shit happens day"?


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miércoles, 30 de julio de 2014

Menos es más, pero según cómo.

Yo soy la primera firme defensora de esta máxima de que "menos es más", pero también hay que saber que un idioma tiene muchos matices y que existe el sentido figurado. Poner en un comedor donde tienen que comer siete personas una silla y una mesita ridículas no es más. Poner en una terraza una maceta casi imperceptible en un rincón tampoco es más, igual que no lo es aportar simples monosílabos a una conversación. Hay que saber leer entre líneas y usar un poquito el sentido común para saber que menos siempre es más, pero no siempre en sentido literal.

Hoy voy a centrarme en la moda, el mundo "trapos", que tanto me gusta. No soy una incondicional de la moda, sólo de las prendas que encuentro inmensamente chulas y me roban el corazón, por eso no dejo de sorprenderme cuando la gente sigue la moda a ciegas por menos favorecedora y chabacana que sea. Por favor, que alguien invente el criterio en pastillas ya! Para ir guapa, para que se fijen en ti, para llamar la atención y recibir elogios no, no hace falta salir a pasearse casi en bolas por las calles de tu ciudad. Menos ropa no es más glamour, ni ir más sexy ni ir más nada. Bueno, sí, más ordinaria. Bastante.

Lo mismo es que la gente quiere ir así a posta, y yo voy y me creo que van ordinarias sin saberlo. Digo ordinarias, en femenino, porque la palabra "gente" es femenina, ojo, porque lo mismo que hay muchas chicas que enseñan demasiado (todo esto a mi humilde parecer), hay chicos a los que les pasa exactamente lo mismo. Un llamamiento a los muchachos que pasan sus tardes muertas en el gimnasio: no hace falta ponerse camisetas ceñidas con cuellos de pico hasta el ombligo para que se note que no pasáis la tarde en casa leyendo como los pringaos (espero que la ironía haya traspasado la pantalla).


Llevar bragas vaqueras y enseñar medio cachete no es más
Esta chica paseando en braga vaquera atraerá muchas miradas, pero de qué tipo?

Comprar pantalones que te aprietan sólo para demostrar que cabes en una 38 no es más


Que tu camiseta tenga menos mangas que las de tu amigo es enseñar más bíceps, pero tampoco es más
Llevar un logo gigante en la ropa tampoco es más

Levar una camiseta con más pico que tela no es más


Y ahora un caso, a modo de ilustración, en el que menos SÍ es más. Con la décima parte de maquillaje y unos aros diez veces más pequeños, esta muchacha estaría monísima!








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martes, 22 de julio de 2014

Reflexiones de Miss Pompis vol.1

En nuestro país, y el los países vecinos, y en casi todos me atrevería a decir, hay una presencia importante de mujeres con un trasero a tener en cuenta. Mujeres de caderas anchas, trasero generoso y muslos a juego con el conjunto. No me refiero ni siquiera a mujeres de tallas especiales, no. Somos muchas las que estamos en la media, como las que se ven a millones por las calles de cualquier sitio.

Vivan las redondeces, hombre!
Obviar que existen mujeres con caderas sería como ir por la vida con los ojos vendados, y aún así parece que hay grandes multinacionales de la industria textil que pasan de nosotras como si no tuviésemos derecho a vestirnos. Así es. Bueno, a vestirnos de cintura para abajo y a ponernos vaqueros más concretamente.

A las mujeres con un trasero generoso los talles bajos no nos suelen hacer un favor, porque si con suerte conseguimos meternos en un pantalón de esos sin que quede nada fuera, no podemos ni pensar en sentarnos, o dejaremos de tener secretos para nadie. Además siempre puede haber algún graciosillo que aproveche la coyuntura para echarnos una monedita en la hucha. Entonces... ¿por qué esa obsesión con poblar las tiendas de talles bajos sin ofrecer alternativas? ¿Por qué cuando hay alternativas no las hay de nuestra talla, con la faltita que nos hacen?

En Zara yo ya ni entro, porque salgo siempre con un sentimiento de entre depresión e ira, tras intentar meterme un pantalón de la 42 que con suerte encuentro en alguna percha y fracasar estrepitosamente en el intento (y me niego a tener que vestirme con ropa de "señora" con lo cual a esa parte ni voy). En Bershka tampoco, porque pasa igual con las tallas y encima la calidad de la ropa deja mucho que desear. En Stradivarius tampoco porque aunque a veces he encontrado alguna falda decente, el ambientador tan fuerte que echan en todas las tiendas me impide cruzar el umbral y durar más de 5 minutos sin tener ganas de echar el desayuno/almuerzo/merienda (elegir opción según la hora a la que me aventure a entrar). He acabado por no entrar a ninguna tienda del grupo Inditex, porque además me da mucho coraje que luego la gente lleve los modelitos de estas tiendas como si de uniformes se tratase. Pero no es sólo Inditex, a los de Mango al parecer tampoco debemos caerles demasiado bien.

Menos mal que hay marcas que sí nos tienen en cuenta, y siempre puede una confiar en encontrar unos vaqueros en el Corte Inglés (no soy gran fan de la cadena pero no tengo muchas más opciones, que yo conozca, para comprarme vaqueros de una cierta calidad y en los que quepa), o Primark (me encantan los pantalones de colores, aunque son finitos y se desgastan un poco pronto con el roce de los muslos, pero por 10€ poco más podemos pedir encima de que podemos elegir entre multitud de colores). Éstas son las que yo uso habitualmente, aunque seguro que hay más. ¡Menos mal que no todo es Inditex!

¿Dónde compráis vosotr@s los pantalones?
¿Soléis tener problemas con las tallas?
¿Cuál es vuestra marca preferida?

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martes, 15 de julio de 2014

Pellizcos de monja

No soy para nada partidaria de la violencia, pero a veces creo que en su justa medida es la solución a futuros males mayores. Algunos niños necesitan al menos un buen pellizco de monja para su correcto desarrollo y futura transformación en ciudadanos de pro. Tras soltar una imprudencia por la boquita que pone a sus padres en vergüenza (si es que la tienen, empecemos por ahí), tras poner su propia integridad física o la de otro en peligro con el consiguiente susto de muerte para sus progenitores o los progenitores de la víctima, tras liarla parda en el súper abriendo paquetes de cosas, metiéndolo todo en el carro porque le apetece o montando un espectáculo porque quiere un huevo Kinder (tres posibilidades de entre una lista quasi infinita, el súper da para mucho). Tras todo eso un pellizquito es mano de santo.




Y es que hoy en día la gente parece tener un miedo atroz a tocar a los niños, en la calle por el qué dirán (supongo) y en casa ni idea de por qué, igual les da pereza o algo. Luego pasa lo que pasa, y es que los niños se suben a la chepa, pasan a ser adolescentes subidos a la chepa y al final vienen los lamentos y el típico "¿qué he hecho yo para merecer ésto?". ¿La respuesta? Mejor pensar en qué no se hizo: no pegar un buen pellizco de monja a tiempo.


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sábado, 12 de julio de 2014

Pequeñas grandes cosas

A veces pienso y le doy vueltas a las cosas, a la vida y a todo lo que ésta incluye y al final llego a una serie de conclusiones. Me gusta pensar que soy una especie de filósofa, a mi manera, ¡y mira que me gustaba poco la filosofía en el insti! Sobre todo cuando me tocaba estudiarme lo que pensaban unos señores que ya no se encuentran entre los vivos. A mí me interesa lo que yo pienso y lo que piensa otra gente educada y culta con la que poder conversar. Y lo de educada y culta lo digo porque me gusta conversar, no discutir cayendo en las descalificaciones y los gritos, y con gente sin cultura ni educación pues es complicado (por no decir que es gente que tampoco se molesta en pensar mucho con lo cual tampoco tienen mucho que aportar a la conversación). Y no hacen falta ocho carreras universitarias, ni siquiera una, sólo lo anteriormente mencionado: cultura y educación.

En fin, prosigo que ve voy por las ramas!

A veces pienso, aunque eso ya lo he dicho, y una de esas conclusiones a las que llegué es que la vida está llena de pequeñas grandes cosas que hacen que todo sea más divertido, agradable, interesante, bonito y en suma mejor.

Estoy firmemente convencida de que todos tenemos nuestras pequeñas cosas, pero sólo son plenamente felices aquellos que son capaces de identificarlas y darles el valor que merecen. Una taza de café recién molido,

el tacto suave de un jersey calentito en invierno, una siesta en el sofá, escuchar nuestra canción favorita, tumbarse al solecito en la playa a leer un buen libro,pegarse un chapuzón cuando el calor aprieta, tomar algo rodeado de buenos amigos, la familia, esa persona que siempre está contigo en lo bueno y sobre todo en lo malo, los lametones mañaneros de tus perretes, 

Mirad qué carita se gasta mi Nero, jaja, para comérselo! 


dormir hasta tarde el fin de semana, ese vestido tan precioso que te alegra un día gris, una taza con una infusión calentita cuando tienes las manos congeladas... 



esas son algunas de mis pequeñas grandes cosas, pero son tantas que no cabrían aquí, y seguro que no podría acordarme de todas, y lo mejor: hay tantas por descubrir! Eso es lo más genial de todo, esas pequeñas grandes cosas a veces son nuevas y totalmente inesperadas.

Seguro que todos tenéis las vuestras, y si pensáis que no cerrad los ojos y pensad en aquello que os hace sentir bien, que os reconforta y os llena de felicidad aunque sólo sea por unos instantes. Esas son, anotadlas, que no se os olviden porque son las que hacen que en vuestro interior brille el sol aunque el cielo esté lleno de nubes.


¿Cuáles son vuestras pequeñas grandes cosas? 


¿Qué os hace felices?


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martes, 8 de julio de 2014

Mens sana in corpore sano

Ya lo decían los romanos, eso de "mens sana in corpore sano", y hay que ver lo fácil que es decirlo y lo complicado que resulta llevarlo a la práctica.

A mí me resulta terriblemente difícil cumplir la parte de lo del "corpore", porque aunque intento tener una dieta equilibrada y variada y beber mucha agua e infusiones, hacer deporte se me hace bastante cuesta arriba. Pero este verano me he hecho a mí misma una promesa, y es que voy a poner mi cuerpo a la altura de mi mente, o por lo menos salvar la abismal diferencia que existe a día de hoy. A ser fuerte toca, a desempolvar mi Mp3 lleno de mis "songs to run" y a la de una, a la de dos y a la de...ya!



Os iré poniendo al día sobre mis progresos porque confío en que los habrá y que poco a poco me acercaré a la Isabella versión 2.0.

Hoy os dejo con una de esas "songs to run", un topicazo, lo sé! Pero sigue motivando por más décadas que pasen.


Eye of the tiger - Survivor

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miércoles, 2 de julio de 2014

¿Bullies a mí? ¡Ja!

La adolescencia es una edad complicada por la que todos hemos pasado, y el que más y el que menos ha pasado por una etapa de patito feo que no resulta nada agradable y mucho menos fácil y sin embargo no puede uno evitar mirar atrás con nostalgia. Contradicciones del ser humano. Yo tengo recuerdos desagradables de "aquellos maravillosos años", pero también tengo historias y anécdotas geniales y amigas que hice por aquel entonces y que aún conservo y que son igualmente geniales. Ayer hablando con una amiga desempolvando historias de adolescencias pasadas recordé yo una...

Esas aulas de mobiliario verduzco, cuántas horas no he pasado y pasaré rodeada de ellas...


En los años de instituto no era ni la más guapa, ni la más popular ni la más nada, con lo cual no destacaba por nada en especial. Bueno sí, sacaba siempre dieces en inglés y eso parecía darle coraje a alguno. Alguno que iba a mi misma academia y al que no le lucían mucho las clases, ¿sería porque hacía los deberes en la puerta antes de entrar? Quizás. El caso es que el chaval en cuestión se tenía por guapo aunque a Dios pongo por testigo de que no lo era, juraba que era pelirrojo natural pero cada cierto tiempo todos le veíamos las raíces, no era simpático y le habría gustado ser el que más inglés sabía pero tuvo la mala suerte de tenerme en su clase.

Los días se sucedían y él no dejaba pasar la oportunidad de meterse conmigo repitiendo que tenía bigote (yo) y que a ver si me afeitaba. El pobre no tenía más argumento que ese, y no tenía la suficiente imaginación para inventarse otro así que se repetía más que la morcilla, animalito. Mi respuesta solía ser también la misma: "yo cuando quiera me quito el bigote, pero la cara que tú tienes tiene peor arreglo". Cuando podía lo evitaba, pero en clase de música no era nada fácil, porque nos colocaban por orden de lista e iba justo delante de mí, ¡qué suerte loca la mía! Y justo un día, y la culpa quizás fue mía por abusar de mi superioridad intelectual (no vamos a mentirnos, yo tenía más luces que él y las neuronas más espabiladas) y a alguna cosa que me dijo para que yo me sintiera mal yo le contesté dejándolo un poco por los suelos, y él era un poco gilipollas tonto pero de eso sí pareció darse cuenta, y de vuelta a nuestro aula habitual se me acercó y me preguntó que si antes me había estado cachondeando de él. Ya dije que era un poco tonto... Mi respuesta fue que no y que me dejara tranquila y en paz, pero lo que conseguí fue la amenaza de clavarme un portaminas con la punta de metal. Me dio tanto coraje que me amenazara que le dije que a ver si se atrevía. ¡y se atrevió! Me pinchó en el antebrazo, y yo estaba tan rabiosa que ni lo noté, así que aprovechando la coyuntura lo sonsaqué para que volviera a hacerlo y lo volvió a hacer, pobre tonto. Hasta cuatro veces. Lo que él no sospechaba era que mientras me pinchaba con su super portaminas yo estaba tramando un plan. Muahahah!!



Al entrar por la puerta el profesor, en esta ocasión de lengua, le enseñé mi antebrazo acribillado y le pedí permiso para bajar a ver al jefe de estudios acompañada por mi querida amiga Elena. Y allá que fuimos. Ella recuerda aquel día como la mejor actuación teatral en vivo que haya visto, pasando escaleras abajo de la rabia a la risa y de la risa al llanto desconsolado en cuanto crucé por la puerta del despacho del jefe de estudios. Hice un papel que habría merecido como mínimo una nominación al Oscar. A la jefa de estudios adjunta la convencí desde el primer momento, hasta me curó el brazo, y mandó a por mi némesis al conserje que más miedo daba. El conserje en cuestión era un ex militar como un armario empotrado con una voz de ultratumba que hacía que te cagaras de miedo entrara miedito aunque simplemente te diera los buenos días. Y allí que fue el hombre a por el pobre mequetrefe.

Esas mismas escaleras que yo bajé disfrutando del puro que le iban a meter las bajó él acongojado por esa misma cuestión. Tuvo una charla con el jefe de estudios y no volví a ver su "pelirroja" melena en una semana. Y a la vuelta, suave como un guante.

¿Bullies a mí? ¡Ja!

Yo tendría bigote, pero por desgracia para mi bully particular ni un sólo pelo de tonta.

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domingo, 22 de junio de 2014

De sucesiones va la cosa

Este mes ha habido una sucesión a la que se le ha dado mucho bombo y platillo, pero para mi particular persona ha habido otra increíblemente más importante en mi armario. En mi zapatero para ser más exactos.

Hace tres años comenzó mi historia de amor con El Naturalista, dí con ellos en mi búsqueda de un zapato ni muy abierto ni totalmente cerrado, de piel, cómodo y plano pero no en exceso (suela de papel de fumar estilo manoletina = fascitis asegurada, yo y mis pies de abuelilla) y que a ser posible no fuera feo. Eran muchos requisitos a cubrir, pero con lo grande que es internet, ¿no iba a haber nada para mí?

Buscando ese par de zapatos ideales para mis vacaciones, para patearme Alemania sin perder un ápice de estilo, llegué a Spartoo. Allí, no sé de qué manera llegué a ver un modelo del Naturalista que me cautivó, plano pero no en exceso, suela de corcho y goma natural, de piel por dentro y fuera, no eran sandalias pero tampoco eran totalmente cerrados, ideales para que no se me asara el pie y para que tampoco me diese frío en los dedillos si bajaban las temperaturas, y encima ya había escuchado a alguien que tenía un par de la marca y estaba más contenta que contenta. Me enamoré.




Y empecé a ver precios... las bailarinas/sandalias/zapatos, no sabría ni cómo definirlos, estaban en negro, azul marino, verde pistacho y rojo, y no me preguntéis por qué, las que estaban increíblemente rebajadas eran las rojas. No me acababa de convencer el color, pero lo que sí que no acababa de convencerme era pagar 30€ más sólo por hacerme con ellas en en un color diferente, y como el envío encima era gratuito me dije: ¡Qué demonios! Y las naturalistas se vinieron para casa.

Modelo Wakataua Tonya, color Tibet


Una vez en mis manos y viendo el color en persona me alegré horrores de haberlas comprado rojas, era un tono precioso y nada chillón combinable al máximo, y de hecho fueron estos zapatos justamente los que originaron mi actual obsesión por el calzado rojo (zapatos, sandalias, botines, botas, you name it!), y mi obsesión con El Naturalista comenzó el primer día que las utilicé para asegurarme de darles uso antes del viaje y no verme por las calles de Alemania como Chiquito de la Calzada. Y ¿sabéis qué? Ni una rozadura, ni apretaban de ningún sitio, ¡nada de nada! Si las llego a estrenar el primer día del viaje no habría habido de qué arrepentirse ni lamentarse.

Durante tres años han sido mis compañeros inseparables, mi jarrillo de lata, mis passe-partout, lo mismo me acompañaban a hacer la compra que a dar un paseo, que de viaje o a sacar a los perros por el campo. Hemos vivido mucho juntos y la verdad es que aunque siguen siendo comodísimos, no hace falta ser un lince para saber que los pobrecitos míos han visto tiempos mejores.







Necesitaban que otro par les hiciera el relevo, y aunque ya ha llegado ese día ellos saben que no me olvido de ellos, que me acompañarán a mis paseos con los perretes y que me seguirán haciendo muy felíz. Habría comprado sin duda otro par igual, pero no lo he encontrado a tan buen precio y/o de mi talla, así que serán estos Art los que tengan la dura tarea de estar a la altura. Esta vez vienen desde Zalando.



Yo confío en ellos.

Y de propina os dejo un par de fotillos de mis maltrechos naturalistas junto a los culpables (en parte al menos) de que se encuentren como se encuentran. Pero bueno, que nos quiten lo bailao.


Nero, con la lengua fuera después de las cuatro carreras que se ha metido en el campo

y

Phoebe, Fibi para los amigos, durmiendo depués del paseo, que se ve que ha sido de lo más agotador.


¿Tenéis por casa algún par de zapatos de los que os cuesta separaros?

¿Alguna marca fetiche?

¿Algún par del Naturalista?

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sábado, 21 de junio de 2014

¡Qué perra con las cangrejeras de plastiquete!

¡Qué perra con las cangrejeras de plastiquete! Y entiéndase perra como obsesión, en mi particular dialecto andaluz.

El resurgir de las cangrejeras (en mi casa las llamamos sandalias de goma, de toda la vida) me ha pillado un poco desprevenida, porque las odiaba ya de pequeña a principios de los 90 y no puedo más que sorprenderme de que a día de hoy la gente se las ponga para salir a dar un paseo como el que lleva un complemento de lo más chic.

Las cangrejeras en su versión color marfil o caramelo, así como éstas


me transportan a un pasado bastante pasado a decir verdad, al estilo de la magdalena de Proust (¿qué leche es eso de la magdalena de Proust? Aquí la respuesta.)  Con estas sandalias de goma he llegado a tener una relación de amor-odio con el paso del tiempo, aunque por aquel entonces la relación era sólo de odio y punto. Me parecían feas, un coñazo el tener que andar abrochándolas y muy infantiles. Eso pensaba yo, que eran infantiles, porque nos las encasquetaban a mis hermanos y a mí mientras mis padres llevaban chanclas de dedo que a mí me parecían un signo de "adultez", su uso estaba sólo reservado a los mayores. ¡Imagináos el subidón de mi ego infantiloide cuando me compraron mis primeras sandalias de dedo! Fue brutal.

Pero que mis padres nos llevaran a la playa y a la piscina con cangrejeras tenía su por qué, y es que siempre íbamos a playas con conchas y/o piedras y nuestros pies de infante tenían la misma consistencia que la plastilina, y las pupillas en los pies son molestas y tardan en curarse, y lo  peor:  un niño con pupas en los pies tiene que ser aún más insoportable que uno sin ellas. Por lo tanto las cangrejeras eran sin duda alguna una apuesta ganadora.

Con los años dejaron de verse tanto por las tiendas, y aunque soy fan de las chanclas de dedo soy consciente de que las cangrejeras a veces son necesarias y por eso durante años las anduve buscando. Y fijaos la casualidad: cuando quiero unas ya puedo buscar que no voy a encontrarlas ni de puta coña. Encontarlas a un precio razonable quiero decir, no olvidemos lo que son al fin y al cabo.

Ahora han vuelto y me alegro porque en la playa a la que suelo ir hay un volumen de piedras absolutamente anormal en la orilla que hace que entrar al agua con los pies desnudos sea un tormento y salir de ella sea Mission Impossible. Este verano gracias a Primark y sus cangrejeras baratillas, bañarme ya no será un trance traumático. Pero las usaré para eso, para bañarme, no para salir, ni para pasear, ni para nada de nada más que para ir a la playa. Habiendo sandalias tan monas por ahí ¿qué le verá la gente a unas chanclas de goma? Aparte del hecho de que se lleven. Cualquier día se lleva el ir con un pollo en la cabeza y veréis qué risas nos vamos a echar.

Aquí mis "cangreburguers", que es como me las han rebautizado en casa


Ah, y sobre las aberrantes cangrejeras de tacón o plataformas ya no me voy ni a pronunciar.

Pero esto es así, para gustos los colores, si no ¡vaya mundo aburrido sería este mundo en el que vivimos!

Y a vosotras, ¿qué opinión os merecen estas sandalias?
¿Tenéis algún par en vuestra colección?

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lunes, 2 de junio de 2014

My Elton John May (Mi mayo de Elton John)

Musicalmente soy un poco "ventoleras". Tengo rachas en las que escucho más de algo y menos de otra cosa, aunque por supuesto tengo una lista de "all time favourites" (favoritos de siempre, de los de toda la vida). ¿Cuáles? Quizás el top 4 sean Céline Dion, Phil Collins, Queen, Simply Red y no necesariamente por ese orden, pero hay más, muchos más.

Me considero una fan absoluta de lo ochentero, pese a que desafortunadamente poco recuerdo de aquella época, pero al escuchar la música de aquella maravillosa década no puedo más que pensar que todo tiempo pasado fue mejor, salvo excepciones. No todo lo que se hizo fue bueno, y no todo lo que se hace hoy es malo, pero los 80 son los 80, cuando la gente se atrevía a innovar, a lucir modelitos estrambóticos en el escenario sin caer en la chabacanería (ya quisieran Lady Gaga o Miley Cyrus) y a compartir con el público su inconformismo y su originalidad.

 
 




No podría hacer una lista de todos los grupos o cantantes que escucho con cierta regularidad, y de canciones menos, porque la lista sería muy larga y las listas son ya de por sí aburridas. Si son largas pues más. Pero sí os diré que desde el Pop al Heavy, pasando por el Hard rock, el Rock & Roll, el Country, el Soul, el R&B o el Reggae, hay cosas que me gustan (y cosas que no, claro). Soy de gustos variados, si algo me gusta pues me gusta independientemente del género. Ah, y debilidad absoluta por la música en inglés. 

Es una gilipollez tontería como un camión, pero desde que empecé a saber un poco de inglés ya en el cole, me dio por traducir letras de canciones (de aquella manera, imagináos), y cuando sonaban en la radio o me las escuchaba en la minicadena o en el Walkman (eso que se usaba allá por la prehistoria), tenía la sensación de que estaba cantada en una suerte de código secreto y que yo lo podía descifrar y cantar a la vez mientras la mayoría sólo oían "seserinay riririrai ri rararai, chunabeiby" (a ver quién acierta qué canción es!!). A día de hoy a veces sigo teniendo esa sensación, sobre todo cuando voy en coche con alguien y en la radio suena alguna canción que me gusta y si me gusta generalmente me la sé (si no toda mínimo el estribillo, a fuerza de tanto escuchar), y me pongo a cantar sin darme cuenta. La gente se ríe, porque me conoce y saben que soy así, y rara vez no me preguntan: ¿Y cómo te la sabes? ¿Pero te enteras de lo que dicen? No sé cómo lo haces... La respuesta es bien sencilla: Soy tan freak que estudié inglés hasta límites insospechados y a día de hoy comparto mi pasión por el idioma y frikadas varias en inglés con mis alumnos. Profe de inglés, ¿se puede ser más freak? Sí, los hay que enseñan mates, jajaja. (No offence meant).

Y este pasado mes de mayo lo empecé recordando, sin motivo aparente, este temazo de Sir Elton John:



Ha sido genial ir descubriendo canciones que no conocía y redescubriendo otras que sí pero que tenía olvidadas. Ha sido genial, en serio, pero este junio no será el Elton John June en mi calendario, he comenzado el mes con mono de rock, así que desde aquí me despido de vosotros y de Elton John dándoos a todos las gracias por un maravilloso mes de mayo.

Para los curiosos, Elton John no siempre ha sido viejo, aunque siempre lo haya parecido.

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viernes, 9 de mayo de 2014

Soy preciosa porque lo digo YO!

Soy preciosa porque lo digo YO, y punto !

Harta estoy ya de que una serie de mentes "pensantes" que trabajan para la industria (cosmética, de la moda, alimentaria, etc) sean los que decidan los centímetros que me faltan, los kilos que me sobran, si tengo las cejas demasiado anchas o los muslos demasiado celulíticos. Si mi pecho es demasiado pequeño, o está demasiado caído, o no es lo suficientemente firme y redondo. Una gente que no me conoce ni de la bulla de la feria no va a decirme cómo soy o cómo debo ser. No voy a entrar en aquello de que las mujeres con curvas son más sexys, más mujeres o mejores, no, pero peores tampoco. Estoy hasta el moño de que a las mujeres se nos imponga un modelo de belleza al que todas debemos aspirar sin tener en cuenta que cada persona es diferente y debería tener como único referente la mejor versión de sí misma, no la mejor versión de alguien que poco o nada tiene que ver con ella. ¿Puede una mujer de hueso ancho dejar de tener el hueso ancho? ¿Puede una mujer baja tener las piernas kilométricas? ¿Puede una mujer muy alta menguar unos centímetros? No, ni falta que hace.

Por un centímetro no mido 1,60. Me sobran, según el endocrino (que supongo sabrá lo que se dice) 15kg. Tengo celulitis y mollas (los kilos que sobran en algún lado los tendré que meter). Y soy feliz mal que les pese a las altas esferas, porque alguien feliz no es rentable (no les compro todas las cremas milagrosas que anuncian, ni todas las máscaras de pestañas esperando que cada una supere a la anterior, ni todos los tratamientos capilares, etc). No suspiro por que se me noten las costillas, ni por medir 10 centímetros más, ni por tener los labios de Angelina Jolie ni nada de ninguna famosa. En mi humilde opinión tengo un cerebro que funciona lo suficientemente bien como para saber que no me merece la pena perseguir quimeras y que es mucho más recomendable ser feliz con lo que uno tiene, o uno no será feliz nunca.

Atención: El reflejo en este espejo puede estar distorsionado por el ideal de belleza creado por la sociedad
(una traducción un poco libre, pero el mensaje ahí está)


Odio todos los anuncios de televisión en los que mujeres delgadísimas desayunan por las mañanas cereales que saben a cartón, comen como si fuera una delicatessen yogures que no son yogures o van a sustituir dos comidas diarias por una barrita de Bimanán porque una amiga se casa. ¿Para cuándo esos mismos temas enfocados a hombres? En los anuncios los hombres se van de cervezas, se echan desodorantes gracias a los cuáles les llueven señoritas del cielo o conducen cochazos.

Harta estoy ya de toda esa presión, no porque me afecte (ya no, nunca más), sino porque hay muchas personas a las que sí y por culpa de eso no disfrutan de la vida y de su cuerpo (que para eso es suyo) todo lo que deberían.

"Beauty is a state of mind" (la belleza es un estado mental), y aunque la frase está algo manida la repito porque es verdad. Si nos aceptamos e intentamos ser la mejor versión de nosotras mismas, saldremos por la puerta con la absoluta convicción de que somos preciosas, y eso se transmite. A nadie le quedará ninguna duda de que somos estupendas.

Y me despido con la imagen de aquella campaña sobre mujeres reales de Dove, que me encantó.



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